La Habana inaugura una escultura de Cárdenas ofrecida por un comerciante francés

La Habana inaugura una escultura de Cárdenas ofrecida por un comerciante francés

Agustín Cárdenas (1927-2001), columna de verano, 1972, mármol de Carrara. De derecha a izquierda: Sr. Michael González Sánchez, Jefe del Departamento de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana; Sr. Robert Vallois; El Excmo. Sr. Jean-Marie Bruno, Embajador de Francia en Cuba; Sr. Rosmy Porter, Director artístico de la asociación cultural Done in Cuba.

LA HABANA, 16 de mayo  El 18 de abril, en La Habana, se inauguró la escultura monumental de Agustín Cárdenas (1927-2001), la Columna de Verano, ofrecida a la Ciudad de La Habana por la Galería Robert Vallois. Un importante homenaje para este gran escultor cubano.

La ceremonia de inauguración de la Columna de Verano tuvo lugar el 18 de abril en presencia del Embajador de Francia en Cuba y representantes cubanos del Ministerio de Cultura. La obra se instaló en el corazón de la ciudad, dentro del sitio histórico de El Templete, donde se fundó en noviembre de 1519 la ciudad de San Cristóbal de la Habana, antepasado de La Habana.

Construido en 1828, este edificio neoclásico es ahora un museo y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ofrecida por el comerciante parisino Robert Vallois, la Columna de Verano es una pieza única, realizada en 1972, hecha de mármol bardiglio Carrara. Rinde homenaje a este gran escultor del siglo XX, no solo en Cuba, sino también a nivel internacional.

Agustín Cárdenas nació en Matanzas y se formó en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro en 1943, eligiendo inmediatamente el corte directo en madera porque su padre era sastre. Su primera exposición tuvo lugar en La Habana en 1953 y fue allí donde conoció al pintor surrealista Jorge Camacho. Él lo presentó a André Breton en 1961 en París. Breton le permite exhibir en 1956 en su galería En la estrella sellada.

Con base en Meudon-Bellevue y Nogent-sur-Marne, Cárdenas talló madera en tótems y otras composiciones con líneas flexibles, pero también mármol en Carrara y Pietrasanta y monitoreó hierros fundidos en bronce. Murió en 2001 en Cuba, donde vivió durante unos años. Esta escultura, posible gracias a la generosidad de su comerciante parisino, le rinde un merecido homenaje.