La catedral del canto lírico en La Habana

oratorio san felipe havanaLA HABANA 26 Abril (Por Ana Maura Carbó)  Si usted pasa antes de las diez de la mañana, sólo el silencio acompaña esa vieja edificación de color gris, que semeja una iglesia.
A medida que transcurre el tiempo, se pueden escuchar murmullos de algún ensayo. Pero nadie puede imaginar la belleza interior, su acústica, ni la vida que cobra en las tardes noches, cuando desde adentro brotan las voces líricas que van transformando el entorno de las calles Aguiar esquina a Obra Pía, en la Habana Vieja.
Es el Oratorio San Felipe Neri, que desde el año 2004, gracias a la restauración realizada por la Oficina del Historiador de la Ciudad, se reservó para sala del Arte Lírico, aunque también comparte sus intalaciones con el Museo Mozartiano de La Habana y músicos ajenos al canto lírico. Cuando decida entrar comprobará que algo místico lo envuelve, y le hará permanecer atado a la butaca para escuchar a las más encumbradas, o más jóvenes voces líricas que en el programa de turno anuncie.
Este recinto fundado en 1693, acogió indistintamente a la Orden de los Capuchinos, a la Congregación de los Padres Carmelitas Descalzos, al Banco de Comercio S.A., sucursal bancaria del The Trust Company of Cuba, y así hasta que el 10 de febrero de 2004 se convirtió en Sala de concierto del arte lírico. Nada, que ni religiosos ni fabricantes de monedas pensaron escuchar música en este lugar. Llama la atención de los visitantes la primera piedra colocada en la edificación de la antigua iglesia. Es un sillar de caliza blanda de 42 x 42 cm. de área y 21 centímetros de profundidad, que tiene labrada en una de sus caras una cavidad de 21 x 21 cm. de área y unos 10 cm. de profundidad.

Tapada con una losa de mármol gris, esa cavidad guardaba en su interior 33 monedas alegóricas a la edad que tenía Cristo al morir. Denominadas macuquinas por su forma irregular, estas monedas (2 de oro y el resto de plata) fueron acuñadas durante los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, o sea, entre los años 1598 y 1700, en las cecas de México, Potosí, Bogotá (Santa Fe) y NR (Nuevo Reino). Fueron identificadas 24 piezas de ½ real, 2 de 1 real, una de 2 reales, una de 8 reales y una de 1 escudo de oro, aunque no se pudieron clasificar 3 monedas de plata por su avanzado deterioro. Cuatro siglos de historia hay en San Felipe Neri, ese edificio gris que amanece en completo silencio por estar erigido lejos del bullicio citadino, pero que a la puesta del sol la música y el canto invitan traspasar la entrada, para transportarnos a un mundo mágico.