Independentista en La Habana

Georgina-Lago_54435399643_54374916805_576_694LA HABANA, 22 Sept.  Georgina Lago Palacios, de 59 años, es hija de catalán y nieta de catalana (ambos de Tarragona), aunque ella nunca ha estado en Catalunya y apenas habla la lengua.

Pero se crió entre esbarts dansaires, fiestas de Sant Jordi, castañadas y carnestoltes, por no hablar del obligatorio culto al Barça. Hoy es la tesorera de la Societat de Beneficència de Naturals de Catalunya de La Habana Vieja, una institución que presume de ser la más antigua del mundo en su género, fundada en 1840 y conocida ­coloquialmente como el Casal Català.

La Societat de Beneficència se creó para ayudar a “los catalanes que no tuvieron la suerte de hacer fortuna”, que quedaron varados en la capital cubana, ancianos y pobres. Hoy en día tiene algo más de 1.400 socios. Pagan una cuota anual de 12 pesos (unos 50 céntimos de euro).

Durante años, una parte de ellos, los más necesitados, recibían el auxilio que enviaba la Generalitat. En los años de vacas gordas, llegaron a ser cifras considerables, pero la crisis fue reduciendo las subvenciones.
La del 2014 se ha pagado con retraso. Son sólo 10.000 euros. Con ello se han de sufragar actividades culturales y ayudar a algunos socios. También se manda algo de dinero a los casals de Matanzas, Cienfuegos, Camagüey y Santiago de Cuba.

La actual sede de la Societat, adquirida en el año 1944, es un imponente y muy bello edificio en La Habana Vieja, en la calle Consulado 68, pero se halla en un estado decrépito, como casi toda la ciudad. Pide a gritos una fuerte inversión para restaurarlo, objetivo por ahora imposible.

-Tal vez si se produce la independencia… -le sugerimos a Georgina, que pica gustosa el anzuelo.

-Bueno, ¡ojalá, ojalá!

-¿Usted es independentista?

-¡Claaaro, claaaro. Aquí todo el mundo! ¡Ja, ja, ja!

-¿Por qué?

-Igual que no se puede ser del Real Madrid. ¡Hay que ser del Barça!

Cuba fue muy relevante en la historia de la Catalunya contemporánea, entre otras razones porque las plantaciones de azúcar cubanas tuvieron un papel crucial para hacer funcionar la maquinaria industrial catalana.
El algodón que precisaban las fábricas textiles catalanas se compraba en Estados Unidos a cambio del azúcar cubano que, a menudo, era transportado por navieros catalanes. Este triángulo entre Estados Unidos, Cuba y Catalunya resultaba estratégico para el desarrollo.

Cuando Georgina nos muestra las fotos de algunos de los antiguos presidentes de la Societat, le recordamos que los catalanes dejaron una huella agridulce en Cuba. Ella lo sabe pero prefiere no profundizar en el desagradable tema.

Como explicó muy bien Oriol Junqueras, el actual líder de Esquerra Republicana, en un libro publicado en 1998 -Els catalans i Cuba- hubo enormes fortunas catalanas que se amasaron, en parte, gracias al comercio de esclavos.

Algunos de estos magnates fueron acérrimos defensores de la españolidad de Cuba y crearon incluso grupos armados contra los independentistas. Con sus capitales se financiaron luego ambiciosos proyectos industriales y de mecenazgo artístico de los que Catalunya está aún muy orgullosa.

La historia presenta incómodas paradojas.
http://www.lavanguardia.com/internacional/20150922/54435406111/independentista-la-habana.html#ixzz3mUd678oq