Homosexuales cubanos celebran bodas simbólicas en La Habana

Mariela Castro (C), sexologist, National Assembly member and daughter of Cuba's President Raul Castro, marches during the Eighth Annual March against Homophobia and Transphobia in Havana, May 9, 2015. More than 1,000 gay, lesbian and transgender Cubans marched through Havana on Saturday, proudly displaying their truest selves for a day in a society where they still endure discrimination. REUTERS/Alexandre Meneghini

Mariela Castro (C), sexologist, National Assembly member and daughter of Cuba’s President Raul Castro, marches during the Eighth Annual March against Homophobia and Transphobia in Havana, May 9, 2015. More than 1,000 gay, lesbian and transgender Cubans marched through Havana on Saturday, proudly displaying their truest selves for a day in a society where they still endure discrimination. REUTERS/Alexandre Meneghini

La Habana, 10 Mayo Activistas cubanos celebraron hoy con una ceremonia simbólica de “unión religiosa” entre parejas del mismo sexo el tradicional desfile callejero por el “orgullo gay” con el que recorren desde hace años el centro de La Habana.

Más de una veintena de personas se dieron el “sí” en un acto apoyado por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por la hija del presidente Raúl Castro, Mariela Castro, y en el que participaron religiosos de una iglesia cristiana canadiense.
Las simbólicas “uniones sagradas”, como las definieron los propios religiosos, se celebraron en el centro de exposiciones Pabellón Cuba, en el céntrico barrio habanero del Vedado, después del desfile por los derechos homosexuales que se celebra desde hace ocho años. Más de mil personas participaron este año en la marcha por el “orgullo gay”, en la que se vieron más activistas que en ediciones anteriores.

En el desfile participó Mariela Castro, parlamentaria en la Asamblea Nacional cubana y conocida desde hace años por su activismo a favor de las minorías sexuales.
Esto “significa un paso más en nuestra relación”, dijo Luis Enrique Mederos, que celebró en Pabellón Cuba su “unión religiosa” con su pareja de hace 14 años. Con ese acto simbólico, “la fe religiosa está reconociendo nuestro amor”, agregó el diseñador gráfico de 47 años. “Hemos pasado muchas cosas para llegar hasta hoy”, dijo por su parte su pareja, Alain Morales.

El trabajador del emergente sector privado de 38 años aseguró que ambos han defendido siempre sus derechos en la isla, que se ha abierto desde hace años a la defensa de los derechos de homosexuales. Los cambios los alientan además en el “deseo de que algún día podamos vernos unidos en una relación legalizada”, dijo Mederos.

El Parlamento cubano no ha aprobado hasta ahora una reforma del Código de Familia que permite los matrimonios homosexuales, tal y como quiere por ejemplo la parlamentaria Mariela Castro. La hija del presidente despertó el interés el año pasado después de que trascendiera que votó en contra del nuevo Código de Trabajo en la Asamblea Nacional a finales de 2013, porque consideraba que la ley no iba lo suficientemente lejos en la defensa de homosexuales, lesbianas y transexuales.

Mariela Castro comentó hoy mismo que quizá había demasiada “romántica” al esperar mayores cambios legales tan pronto, pero se mostró confiada en que el país consiga llevarlos a cabo en el futuro. “Cuba ha avanzado en legislatura con la inclusión del principio de no discriminación por orientación sexual en el código laboral, aunque no fue incluida la identidad de género”, dijo.
“Pronto”, aseguró. “El mayor obstáculo que hay en la sociedad cubana es el machismo retrógrado”, comentó por su parte el activista Mederos, que pidió también “que se acabe de ‘desengavetar’ (sacar del cajón) el proyecto del Código de Familia” que proponen entre otros Mariela Castro.

La sexóloga y directora del CENESEX explicó esta semana que la idea de las uniones religiosas surgió después de que ella misma viera las “bodas grupales” durante una visita a Toronto.
“En Canadá, donde el matrimonio del mismo sexo es legal, nosotros organizamos matrimonios religiosos” que son reconocidos, explicó a la agencia dpa el reverendo protestante Roger LaRade, que ofició las uniones en La Habana. Su iglesia celebra los actos en La Habana desde los años 90, explicó el religioso, que describió la celebración en Cuba como “muy alegre y llena de vida”.