Gysleda de la Barca: una mujer de pasarelas

Gysleda de la Barca: una mujer de pasarelas

Fotos jorge luis borges

LA HABANA, 23 Julio (Por: Leonardo Estrada) A simple vista un poco inaccesible, pero luego cuando nos acercamos a ella entendemos que es sencilla y carismática. De cabello corto, esbelta y de tez mulata, como salida de la pantalla grande.

Cuando habla pareciera que le entrega vida a sus palabras. Cuando vemos sus fotos en los medios pensamos que es su bella imagen lo que la hace grande; pero cuando la vislumbramos en la pasarela o entregando sus conocimientos a sus alumnos, nos damos cuenta de que su grandeza es sinónimo de arte y magisterio.

Así se me presentaba Gysleda de la Barca, otrora modelo de la Agencia Actuar y hoy devenida profesora y directora de la Compañía Egos. Sentados justo allí, en la pasarela del Quitrín, donde la creadora imparte sus clases, tuvimos esta conversación.

Háblame un poco de tu trayectoria, de tu incursión en el mundo de la moda…
Empecé en 1988, un poco tarde, tenía 27 años y fue por un estudiante mío del preuniversitario, pues yo era profesora de Educación Física. Fue él el primero en ver mis condiciones. A partir de ahí me llevan a lo que era la Unión de Confecciones Textiles; donde aprendo a ser modelo bajo la tutela de Rafael de León, Yamilé Hernández y Silvio Jiménez, grandes modelos y diseñador de este país. Me quedo en la escuela, sigo trabajando como modelo activa hasta el 2004-2005, con 38 años.

¿Qué recuerdas de Gysleda más al interior del mundo de las pasarelas y también desde el punto de vista espiritual?
Todo. La profesión es uno de los grandes amores de mi vida. Ser modelo me marcó muchísimo en cuanto a disciplina, amor al trabajo. Hacer algo que la gente disfruta cuando te lo ve hacer, exponer diseños de todos los diseñadores en boga de aquel momento: Cejas, Irene, Delita, Marta Verónica, Lorenzo, Agustín, Roly Ríos y otros diseñadores nuevos de nuestro país. Aquello era como vivir en el viento, flotar: la vida misma.

¿Había alguno que te marcaba más que otro?
Rafael de León. Yo significaba algo especial para él, teníamos muy buena comunicación. Generalmente las modelos empiezan con 14, 15 años; imagínate, yo tenía 27 años, tenía una niña, o sea, que era un diamante que, sobre todo, él pulió. Tengo que confesar también que León siempre me sacaba a relucir, cuando no me seleccionaban él decía: “¿Y Gysleda dónde está? Yo siempre tenía que participar en todos sus desfiles.

¿Cuáles son las cualidades que se les miden a los modelos para aprobar un casting?
Seguimos basándonos en los cánones internacionales que han regido siempre: delgada, más de 1.75, bellas, tal vez… Aunque en estos momentos tenemos algunos cambios positivos, aceptamos modelos de más baja estatura que sean muy buenas modelos, tanto para la pasarela como la fotografía. Ya no solo importa la belleza, podemos ser muy bellos y a lo mejor no tenemos aptitud. Para ser modelos hay que tener aptitud, llevarlo dentro.

Si fueras a comparar una modelo cubana con una europea, ¿qué tiene una que no tiene la otra y viceversa?
Las modelos cubanas no tenemos ciertas condiciones que tienen las europeas en cuanto a sistema de alimentación, estatus social –no se considera tanto a una modelo cubana–…Tampoco tenemos una agencia netamente de modelos. Por lo tanto, no están creadas las condiciones para tener mejores modelos. Positivamente, pienso que somos superiores a las europeas o de otros países porque, sin tener garantizadas todas esas condiciones, salimos a la pasarela como las mejores. Por ejemplo, una modelo europea va al desfile en un carro, tranquila, sedada… Nosotras vamos a un desfile y estamos bellas, orondas, después de montarnos en un P11, P15…

¿Tú hablabas de que no existe una agencia? ¿Qué pasa por ejemplo con Actuar?
Actuar es una agencia que representa a modelos, pero es una agencia de artistas; y a veces a los modelos no se les considera como tal. Nosotros sí somos unos artistas, la gente nos ve, nos sigue, se viste por lo que lleva puesto un modelo. Si las personas siguen la moda de las revistas es porque siguen a los modelos. De igual modo, tenemos que darle gracias a la Agencia porque nos representa, porque en caso contrario no tuviéramos nada. Sin embargo, sigo con mi sueño de que llegaremos a tener una agencia netamente de modelos.

¿Cuán angosto resulta el camino de las modelos cubanas para entablar lazos laborales con agencias, patrocinadores foráneos?
Es bastante difícil porque al no tener tantos eventos en Cuba, se nos dificulta un poco que nuestros modelos se conozcan en el exterior. También influye el reiterado tema de no tener una agencia netamente de modelos. Si la tuviéramos, las personas vendrían a esa agencia cubana de modelos. De otra manera, vienen a buscarnos a Actuar, que es otra ruta, otro camino…

Gysleda, pasamos así a una segunda etapa en tu vida, el magisterio. Gysleda de la Barca como profesora…
Siempre dije que aunque no continuara como profesora de Educación Física tenía que seguir el magisterio. Desde que me retiré como modelo activa he continuado dando clases, y lo haré hasta los 102 años. Me encanta ser maestra, trabajar con los niños –que son fabulosos porque te dan ese amor que uno ve en ellos cuando quieren de verdad a las personas–. Casualmente, ensayando con adultos mayores para el evento Cuba Industria y el de este año lleva FIMAE, es decir, la Feria Internacional de la Moda. Allí se tiene previsto un desfile de adultos mayores o de adultos, quienes generalmente no tenemos una pasarela. Después del evento quiero continuar el trabajo con ellos para otras pasarelas.

Tu quehacer como educadora entrevé un camino muy bien trazado que nos remonta a los primeros graduados en Quitrín. ¿Cómo llegas a este espacio?
Radicamos en este lugar desde el 2012. Yo trabajaba en la Hermandad de Bordadoras y Creadoras de Belén, pero cerró. Luego, la directora del Quitrín, Nayda González, me acogió con mucha alegría porque yo había sido modelo de aquí. Entonces comencé mi curso en el 2012 en este espacio que además de bonito, está muy bien localizado. En mayo del año pasado nos decidimos a ponerle nombre a la compañía, al grupo, a la escuela. Egos, es ese el nombre y desde el 7 de mayo estamos registrados ya en la OSPI, organización de registros.

¿Por qué ese nombre?
Porque es mi posesión, es mi sueño, es mía; pero junto conmigo está también el sueño de muchas personas. Son todos los egos, todos los sueños reunidos de los que quieren ser modelos, los que quieren ser grandes en la vida, en la pasarela.

¿Cuáles son los parámetros particulares que mides para los ingresos a la escuela?
No hago castings, entra todo el que tiene interés en aprender. De aquí salen modelos que van a graduarse a la agencia y generalmente de la agencia retornan después para acá. Tengo estudiantes de todos los tamaños, de todos los grosores… Pienso que es mejor hacer un modelo comercial, aunque incluya modelos de pasarela netamente; no obstante, un modelo comercial es un modelo que puede mostrar a todo el mundo, a todo lo que se va a exhibir; porque también los gorditos, los bajitos, las personas muy altas y delgadas se visten. Es decir, que generalmente no podemos seguir un patrón porque entonces cómo orientamos a la gente con esas características sobre el vestuario a usar.

¿Cómo influyeron los profesores que tuviste en tu rol actual como docente?
Mucho. Silvio era negro, Yamilet Blanca. En la época en que yo era modelo no había muchos negros en la pasarela. Había que ser muy bueno para estar en la pasarela. Pero ellos no tuvieron ningún reparo en darnos clases, entregarnos sus conocimientos, su amor. Y eso mismo yo lo he ido inculcando en mis alumnos: el amor por la profesión, a ser modelo, disciplina, formación, educación…
Muchos modelos de tu compañía han regalado su presencia en espacios televisivos como por ejemplo Bailando en Cuba II. Sin embargo, también sé que te hicieron un documental donde aparecen algunos de tus alumnos, en el cual se muestra tu escuela.

Pasaron por aquí un grupo de jóvenes que estaban haciendo el taller de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio: un español, una australiana y una estadounidense. Me vieron dando clases y me preguntaron si podían hacer un documental de mi vida, de la escuela en específico. Fue inspirador porque ellos mismos se emocionaban filmando. Se filmó aquí en Quitrín y por la calle. Hicimos una pasarela en un callejón que está por el hotel Santa Isabel. El documental dura 12 minutos y todo el que lo ha visto me dice que estuvo llorando desde el principio hasta el final. También me han comentado: “yo quería ver más…” Fue un trabajo arduo y hermoso.

¿Sabes qué ha sido de él, el impacto que ha tenido?
El 26 de febrero presentamos una puesta en escena en el Bertolt Brecht, justo antes de que se fueran los directores. Lo mostramos en conjunto con una pasarela. Yo les di además mi autorizo para que lo distribuyeran por otros lugares del mundo. Pero… aún desconozco todo el impacto que ha podido tener.

¿Proyectos futuros a corto o largo plazo?
Tener una agencia, crear la escuela cubana de modelos donde tengan más preparación. Que den asignaturas como expresión corporal, danza, cultura general. Que sepan que el cuerpo habla, que la ropa habla, que hay textos….
Y así me despedí de esta imponente mujer que entre los logros de su carrera como modelo también atesora el haber colocado su imagen en la famosa revista de moda Vogue de la parte italiana. Gysleda de la Barca continuará aunando esfuerzos para que jóvenes promesas del modelaje en Cuba puedan insertarse en la moda internacional.