GILBERTO SANTA ROSA Si vine ya, vine por ti, Maestro

GILBERTO SANTA ROSA Si vine ya, vine por ti, MaestroLA HABANA, 9 ago. (Por Andy Jorge Blanco) Su música la escuché desde pequeño. Él, junto a Marc Anthony, Álvaro Torres, entre otros grandes de la canción, eran el repertorio que se oía en la casa, sobre todo, cuando mi mamá se ponía a baldear el piso y las ventanas. Me aprendí sus canciones, quizás sin darme cuenta. Con la casa llena de agua un Caballero, el de la Salsa, nos cantaba por qué llorar, por qué vivir así (…) si vine ya, vine por ti, solo por ti.

Ay, amor…

El dúo con el cantante estadounidense Vico C fue el que mi mamá y yo nos aprendimos para, en un acto de atrevimiento extremo, cantarlo en una de las actividades del barrio. Ese fue uno de los recuerdos que llegaron a mí cuando Santa Rosa lo interpretó en el primer concierto que ofreció en Cuba, este 15 de julio en Varadero: el recuerdo de cuando yo era Gilberto Santa Rosa y mi madre complementa el dúo.

Sin embargo, el día de mi entrevista con él, supe que no me correspondía interpretar el papel de aquella canción en la cuadra. Gilberto Santa Rosa, más que nunca, aquella tarde era él, vestido de sencillez, ese vestuario solo conocido por los hombres humildes, por los grandes.

– ¿Cómo escoge Gilberto a Cuba como parte de su gira “40 y contando”?
– Issac Delgado lleva muchos años invitándome a diferentes eventos; llegó la llamada de Issac y pensé que era el tiempo correcto para aprovechar y celebrar mi primera vez en Cuba y mis 40 años como cantante. El puente que hizo Issac es vital.

El hombre que “no pensó enamorarse otra vez”, contra su canción, en Cuba volvió a enamorarse, pero de una Isla como su Puerto Rico natal que le ha abierto los brazos con la misma fuerza de dos hermanos que, luego de tantos años, se conocen por vez primera y se dan cuenta que es cierto: son de un pájaro las dos alas. Para Gilberto Santa Rosa, Cuba representa la raíz:

Esto que yo interpreto, que llamamos salsa, tiene su raíz en la música cubana, y no lo digo por adular, sino porque es cierto. Cantar aquí, hacer música aquí, es algo muy emocionante. Además, recuerda que a través de los años yo he hecho muchos amigos acá y he venido personalmente a darles un abrazo. La visita a Cuba marca un hito en mi carrera. Esto es diez veces más de lo que yo pensaba. Me gusta venir. Dondequiera que te tratan bien, tú quieres ir y volver.

Próximo a cumplir 56 años este 21 de agosto, el Caballero de la Salsa recuerda los tiempos de su niñez cuando, con solo 11 años, comenzó en la música como aficionado.
Empecé cantando bolero con una guitarra que tocaba un amigo mío. En Puerto Rico, para la época, le decían o música movida o música cubana.

– No era la misma cosa…
– Todavía no era salsa, palabra que empecé a escuchar cuando tenía como 11 años, pero ya el ritmo se me hacía muy fácil. Yo tenía cierta habilidad para aprenderme las canciones. Hay una orquesta emblemática para nosotros los puertorriqueños que se llama “El Gran Combo de Puerto Rico” y yo los veía en televisión prácticamente todos los días. Entonces empecé a notar que tenía la habilidad de seguir el ritmo.

Cuando reventó el boom de lo que llamamos salsa me monté en la onda y, siendo un niño, hicimos un grupo de aficionados. A los 14 años, me dieron mi primera oportunidad para grabar un disco y de ahí en adelante supe que este iba a ser mi destino.

– Y le ha ido muy bien.
– No me puedo quejar. Ya llevamos 41 años dándole a la música y, te digo la verdad, yo a veces, cuando era muchacho, veía a los cantantes decir: “si yo muero y vuelvo a nacer escojo otra vez esta vida…”, y yo pensaba: “oye, qué tipo más cursi”. Pero te tengo que decir, 41 años después, que si yo me muero y vuelvo a nacer vuelvo a tener esta vida porque es bonita, intensa. La gente a veces piensa que es muy frívola, pero nada que ver; se trabaja duro, hay un cúmulo de emociones, fracasos, éxitos. Yo siempre he dicho que es como una montaña rusa y cuando tú miras para atrás, luego de 41 años, dices: “oye, valió la pena. Valió la pena”.

– A lo largo de su carrera siempre se le ha visto vinculado a músicos cubanos. ¿Cómo surgió su relación con ellos?
– Eso nació de manera muy interesante, a través de la distancia la música fue el hilo conductor. Yo interpretaba música cubana de grandes autores e hice versiones de canciones que llegaban a mi país. Fui conectando con ellos hasta que por fin nos conocimos personalmente. Ese es el caso de Issac Delgado, Adalberto Álvarez, Cándido Fabré…
– La Orquesta Revé…
– Sí. Fíjate qué curioso; fue Issac quien me dijo: “mira, Gilberto, Elito Revé te está invitando a grabar con él”. Además, acabo de grabar también con Gente de Zona.
Cuando le pregunto por el nombre de la nueva canción con Gente de Zona, entre risas, comenta: Ah, bueno, eso no te lo digo porque como es un disco de Gente de Zona, que lo digan ellos…

Mira, he cantado también con Tony Ávila, como lo viste en el concierto. Conocí su música gracias a un colega de la orquesta ´El Gran Combo de Puerto Rico´ que vino a Cuba hace un par de años y me llevó música de Tony. Así comenzó la relación con él.

– También ha cantado con reguetoneros. ¿Cuál es el nexo que existe, para usted, entre el reguetón y la salsa?
– El origen. Venimos de lugares muy humildes, de algunos sectores marginados de la sociedad y, a través de esa expresión popular, ese grito de desahogo, es que nacieron esos géneros. La primera vez que yo oí reguetón en mi vida fue en Panamá que, hasta donde tengo entendido, allí empezó el origen del reguetón. No quiero ser historiador, pero lo que yo viví fue una mezcla de reggae con el hip-hop, el rap americano…, y eso se fue desarrollando. Pasó igual con la salsa.
Gilberto Santa Rosa es de los músicos que puede estar horas improvisando, el verso y la rima le brotan del alma con la misma naturalidad con la que se desplaza sobre el escenario como si llevara ruedas bajo los pies; sin embargo, cuando hablamos de Cuba, le es difícil construir un mensaje como quisiera: Yo buscaría alguna otra palabra, pero no existe. Gracias les puedo dar, aunque no es suficiente. Estoy muy agradecido del cariño y el abrazo que me han dado aquí el público y compañeros músicos y cantantes”.

Si tuviera que resumir a Cuba en una palabra…
– ¿Cuba? ¡Wao! Cuba es alma, pasión, es música… y es amor, de verdad, la Cuba que yo he conocido en pocos días.
Yo, como él, tampoco encontré la palabra precisa para resumirle el cariño de toda esta Isla por su música y su talento. Solo le di las gracias y, también, sé que no es suficiente. Hoy, si lo tuviera otra vez al lado –como aquel dúo suyo que canté con mi madre en el barrio– le diría: “si vine ya, vine por ti, Maestro”.
Esto que yo interpreto, que llamamos salsa, tiene su raíz en la música cubana.