Eusebio Leal, alarmado por el surgimiento de una ‘arquitectura de la necesidad’ en La Habana

Eusebio Leal, alarmado por el surgimiento de una 'arquitectura de la necesidad' en La HabanaLA HABANA, 19 dic. (DDC) Eusebio Leal se mostró alarmado por los “arrabales” y la “arquitectura de la necesidad” que están surgiendo en La Habana, en una entrevista que concedió a la revista digital oficial CubaLiteraria.

En las extensas declaraciones criticó la pérdida de valores y en otro momento tuvo palabras de elogio para Fidel Castro y sus ideas sobre la cultura.

“Cuando veo que personas adquieren una casa y la restauran bien, me alegro. No cuando veo que van surgiendo arrabales dentro de la ciudad y que, al parecer, nadie se da cuenta de que va surgiendo una arquitectura de la necesidad, mal orientada, porque bien orientada podría ser modesta pero bella”, dijo.

“La Habana tuvo siempre barrios más sencillos (…), pero cuando veo esa arrabalización que surge, veo la ciudad en peligro y veo que es más fácil a veces demoler que reconstruir. Me alarmo muchísimo”, consideró.

Se refirió al bache en que se encuentran las obras de restauración que él mismo condujo y que llevaron al centro histórico de La Habana a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982.

“No olvidemos que la restauración requiere dinero, dinero y más dinero… y ¿hasta qué punto el país puede disponer de lo que se requiere? Es el peor momento para desear lo que no se puede. El peor momento. Pero si todos ponemos un poco de nuestra parte, se logrará”, opinó.

El historiador habló también de la “disciplina, el orden, la humildad” que reinaban en el pasado y que llamó a “recuperar”.

“(…) Ese sentido de la honradez y la decencia que viene desde los más humildes y que no admite ese desprecio con que a veces, en un ómnibus, sube una mujer con un niño y no hay uno que se levante. En ese pasado —por tantas razones, ominoso; por tantas razones, digno— resulta ser que te montabas en una guagua y se levantaban todos los hombres, como una especie de danza…”, señaló.

Criticó que “esa es (también) La Habana… La Habana del cine, La Habana de los teatros, La Habana de los parques y jardines, La Habana de los monumentos y estatuas. Qué dolor restaurar un monumento ahora y que de pronto vengan con un graffiti (que lo hacen además con un material nuevo que penetra en el mármol abierto y hay que devastar un milímetro) y que después que termines, vuelvan de nuevo”.

“Hay que cuidar el ornato de la ciudad, su limpieza, su decoro. ¿Cómo es posible salir a la calle en camiseta? (…) La Habana es una capital, no una aldea. Y una capital de una gran nación: Cuba. Esa es La Habana”, manifestó.

El historiador alabó que Fidel Castro “creyera firmemente” en la cultura como un “Ave Fénix”.

Parafraseó la canción que Raúl Torres dedicara al difunto dictador —que consideró “tan bella”—.

“‘No hay un solo altar sin una luz por ti’, pero también dice que ahí delante va ‘lentamente sin jinete, un caballo para ti’. Ese es el legado: que ni la muerte cree que ha muerto. El legado es haber sabido trascender, sin necesidad de estatuas ni monumentos, ni de tratar de forzar o empalagar con su memoria.

Ni de crear una religión de su memoria. Fidel era (es) un hombre de ideas. Y es imposible borrarlo del tiempo histórico que le tocó vivir, y será imposible borrarlo de la historia de América y del mundo”, resumió Leal.

Doctor en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas, Leal es el fundador del conglomerado comercial Habaguanex SA, que fue absorbido por las corporaciones CIMEX y TRD Caribe, ambas pertenecientes al consorcio militar Grupo de Administración Empresarial (GAESA), perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y encabezado por Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, ex yerno de Raúl Castro.

Junto a la inmobiliaria Fénix y la constructora Puerto Carena, Habaguanex formaba parte de un modelo de autogestión destinado a captar divisas para la reconstrucción del Centro Histórico, una iniciativa que transitó y salvó exitosamente el cruento “Periodo Especial” y que comenzaría a declinar con los estallidos de escándalos de corrupción en 2012.

Después de la labor de Leal durante décadas en La Habana Vieja, ya el barrio que reconstruyó y restauró no está bajo su jurisdicción ni la de su Oficina, sino en manos de las FAR.

Leal se ha definido a sí mismo como “un sobreviviente de la Revolución” y como su “soldado militante”.