En Cuba la percusión tiene nombre de mujer

havana-live-obini-bataWendy García, percusionista de la orqueseta Obiní Batá, se prepara para una función en La Habana el 23 de mayo del 2014. Las integrantes de la orquesta rompieron con el Ensamble Folclórico Nacional en 1994 y se abrieron paso por su propia cuenta, allanando el camino para el surgimiento de numerosas mujeres percusionistas en Cuba. Franklin Reyes / AP Photo

LA HABANA, 4.Junio  (BY POR ANDREA RODRIGUEZ ASSOCIATED PRESS) Tienen las uñas largas y cuidadas a pesar de que sus manos golpean duros cueros para sacar ese ritmo pegajoso que caracteriza a la música cubana. Se les ve sonrientes y seguras, pero para llegar adonde están, hacer su espectáculo de percusión y mostrar su arte, las seis mujeres integrantes de la orquesta Obiní Batá tuvieron que pasar por encima de prejuicios y añejos tabúes. Hasta hace pocos años el mundo de la percusión en la isla caribeña era esencialmente masculino y sagrado, se veían pocas mujeres tras un bongó o una batería y ninguna dándoles voz a los tambores batá, totalmente prohibidos para ellas en la tradición de las religiones afrocubanas que dominan el paisaje espiritual y artístico de Cuba. havana-live-obini-bata2Sin embargo, las mujeres están ganando espacio en el campo de la percusión, al punto de que los expertos hablan de un boom que empezó a gestarse en la década de 1990. “Me lancé a lo desconocido”, comentó con tono pícaro Eva Despaigne, la directora de Obiní Batá, la primera orquesta de mujeres que se atrevieron a tocar este tipo de tambores a comienzos de la década de 1990 y hacer de ello un arte. “He sufrido muchos dolores de cabeza por eso”. El nivel de las percusionistas es tal que muchas consiguieron crear sus propias agrupaciones, como la de la jazzista Yissy García; tomando la tradición de sus padres y tíos como Yuliet Abreu —de Los Papines— para lucirse sobre un escenario, o insertarse en las bandas de rock más prestigiosas como Nailé Sosa.

Abriendo caminos
Lanzadas de manera independiente en 1994 —luego de que un grupo de mujeres decidieran separarse del Conjunto Folklórico Nacional— Obiní Batá estuvo en solitario por años en el paisaje de la percusión cubana, pero a fuerza de persistencia Despaigne le abrió el camino a otras como ella. “Nos prohibieron ensayar en los tambores del grupo [Conjunto Folklórico Nacional]. Nos cerraban las puertas para los ensayos. A quienes nos enseñaban les decían que eso les costaría participar en una gira o actividad importante”, lamentó Despaigne, de 60 años, que comenzó su vida artística como bailarina. havana-live-obini-bata4Despaigne se pasó mucho tiempo explicando a sus colegas varones que lo que hacen las Obiní Batá no es religión, pues en este rubro los tambores batá deben ser consagrados y sus ejecutantes pasar por un largo y selectivo rito, sino arte y para ella, finalmente, los desacralizados tiempos que vive la isla ahora están rompiendo la barrera de discriminación contras las mujeres percusionistas.
Eso y el resultado de una educación formal de conservatorios que llevan profesionalizando cada año decenas de chicas que eligieron volcarse a esta especialidad musical. “De los años 1990 para acá, las muchachitas comenzaron a estudiar [masivamente] percusión y son muchas ya las graduadas”, comentó orgullosa Mercedes Lay, una musicóloga que colabora con el Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana.

‘Mujeres con cajones’
Sin embargo, la presencia de agrupaciones femeninas en Cuba se traza desde principios del siglo XX. Desde la década de 1930 se hicieron populares los conjuntos integrados solo por mujeres, como La Orquesta Ensueño, creada en 1930 con un formato de jazz band, y la Anacaona, que tocaba en los aires libres del Prado, los cafés ubicados frente al Capitolio.
De ahí que no es casual que muy recientemente la sonera Albita Rodríguez se presentara en Miami en el espectáculo Mujeres con cajones, a base de voz y percusión, junto a la canaria Olga Cerpa y la peruana Eva Ayllón, que trajo a grandes interpretes del cajón.  havana-live-obini-bata3
Con motivo del concierto el 10 de mayo, Albita, defensora de las raíces de la música cubana, dijo en entrevista con el Nuevo Herald, que le gustaría cantar en Cuba para el pueblo y que, a pesar de haber recibido invitaciones para hacerlo, se ha negado.
“La razón básica es que yo no pido permiso para entrar a mi país. El derecho de ser cubana, mi cubanía, yo no la discuto con nadie”, dijo Albita, contando que recibió “una propuesta muy seria” y más tarde una serie de “mensajitos” que trataban de llevarla hasta escenarios de la isla. “No quiero prestarme para ir a Cuba bajo las condiciones que ellos impongan”. (Los tres parrafos enteriores los agrego Sarah).

Tradición percusionista
Por otra parte, hay que reconocer que tradicionalmente ha sido menos común ver a las mujeres tras instrumentos de percusión. “En la década del 1920 eran apenas dos o tres mujeres las que se atrevían con pailas o bongó y casi ninguna salía a escena”, comentó Lay. Posteriormente, incluso después de 1959, la mayoría de las mujeres que se sumaron al sistema de educación musical abierto para todos los interesados sin importar nivel adquisitivo, raza o posición social optaba por instrumentos como piano o flauta.
Aunque no hay cifras oficiales de cuántas obtuvieron su especialización en percusión o se dedican a ella como autodidactas, se las ve por todos lados: conjuntos de jazz, orquestas, agrupaciones de rumba, bandas de rock, fusión, dando clases, de gira por el extranjero.
“Se ha hecho una apertura muy grande para que las mujeres toquen percusión”, comentó Yaimi Karell, quien a sus 33 años es percusionista del grupo Síntesis y profesora de la disciplina. Para Karell, actualmente hay mucho respeto para las centenares de mujeres percusionistas por parte de sus colegas varones.havana-live-obini_bata1
Técnica y sabor Las mujeres reconocen que el oficio requiere de fuerza física, pero aseguran que con habilidad es posible mantener hasta las largas uñas retocadas de las Obiní Batá sin afectar la calidad del toque. “En la percusión no se trata, como piensa a veces la gente, de fuerza y velocidad. Es cuestión de técnica y de gusto, de sabor”, explicó Raúl Fernández, profesor en la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de California, Irvine, en Estados Unidos e investigador sobre la música isleña.
“Aun entre los hombres percusionistas a menudo uno que toca con mucho vigor y velocidad no toca tan bien como uno con mejor técnica y gusto”. Despaigne dice que valió la pena dar la batalla y siente orgullo de haber trazado un camino contra el prejuicio para las jóvenes como Karell, aunque aseguró que todavía le falta a las mujeres un poco más de visibilidad acorde a su calidad y profesionalismo.
“Cada músico tiene su particularidad, sea hombre o mujer. Cada músico da algo de sí mismo y las mujeres tienen mucho que dar, no solo suavidad, sino otra perspectiva”, explicó Karell.   http://www.elnuevoherald.com/2014/06/03/1763632/en-cuba-la-percusion-tiene-nombre.html#storylink=cpy