Decenas de personas quedaron atrapadas en derrumbe en Centro Habana

derrumbe,Centro Habana,LA HABANA, 20 abr. ( Cibercuba) Son las 10:50am en Centro Habana. Seis vehículos de la Policía Nacional Revolucionaria, dos ambulancias del Ministerio de Salud Pública y tres carros del Cuerpo de Bomberos custodian las calles cercanas a un edificio de diez pisos situado en la esquina de San Miguel y Amistad.

Alrededor de las 6:00 am del martes 18 de abril, la escalera del inmueble se desplomó desde el tercer piso. La mayoría de los inquilinos dormían, de ahí que oficialmente hayamos conocido que no hubo pérdidas humanas en el lamentable suceso. Sí cuantiosos desastres materiales para los cientos de afectados.

“La escalera se vino abajo. Por suerte nadie estaba cerca y del cuarto piso al último se mantuvo normal, aunque todo eso está en candela, muy viejo, ese edificio tiene como mil años”, dijo a Cibercuba la dependienta del Bar Okinawa, ubicado en San Miguel e Industria, en la esquina contigua.

Cerca de 100 familias habitan el espacio, que, se puede decir, sirve de “cortina rompeviento” entre las conocidas arterias boulevard de San Rafael y Neptuno.

Aunque no poseemos ningún reporte gubernamental, las autoridades policiales sí indicaron que solo un vecino tuvo una leve lesión en la cabeza. Fue trasladado a un centro hospitalario y hoy no presenta problemas de salud.

“No he visto a nadie herido”, dijo la comerciante, quien hace como diez minutos no entra a su local de venta y solo observa meditabunda cómo intentan bajar a las personas que viven del quinto piso hacia arriba.

Esas personas llevan más de 24 horas atrapadas en sus hogares, a la espera de la grúa, que desciende de manera gradual a los residentes. Los bomberos entregan botellas de agua y algo de comida. Varios tienen alimentos en sus refrigeradores, así que no sirve de mucho esa ayuda. El agua sí, el líquido escasea.

La única vía de salida era la escalera, pues el obsoleto elevador está sin uso hace ya más de una década. Sin embargo, algunos no ansían bajar y se les ve observando el panorama, tranquilamente, desde sus balcones. Los rumores indican que no desean ser enviados a los albergues que prepara el gobierno para estas situaciones. Además, tienen miedo a que registren sus casas. “Ese edificio vivía del negocio”, dijo la joven del Okinawa.

Las operaciones de rescate proseguirán hasta altas horas de la noche. Se desconoce qué pasará con aquellos que se resistan a abandonar su morada.  Tampoco se sabe qué destino tendrán los que acepten ser trasladados. El inmueble será declarado “no habitable” en breve.

Los enviados a la zona saben que la tarea es ardua. No obstante, los bomberos cubanos están más habituados a este tipo de desastre que a los fuegos. Los derrumbes son frecuentes debido a la falta de mantenimiento de muchas estructuras particulares y estatales.

Sobre las tres de la tarde, los bomberos solamente han rescatado a diez personas. Más de ochenta se mantienen en sus casas. Muchas de ellas siguen paradas en los balcones. Una señora, en la octava planta, tiene un vaso en su mano derecha, intuyo que es café, para no dormir.

La grúa baja y demora varios minutos en subir. La grúa es lenta. Los bomberos y los policías están más pendientes a que los transeúntes no tiren fotos. Los bomberos y los policías son lentos y metidos. Y La Habana sigue igual, varada en el tiempo, como a la espera de la ocurrencia de un nuevo derrumbe. Parcial o total, lamentablemente.