De Bélgica a La Habana, rescatando la cultura de la historieta

havana-live-vitrina-valonia-habana-viejaLA HABANA, Aosto 3  La Plaza Vieja alberga, en medio de sus múltiples comercios, un lugar poco común para La Habana de hoy, el centro cultural Vitrina de Valonia.

Nada más entrar a la casona colonial, ya se tiene una idea de su originalidad: dos enormes robots fabricados con cartones reciben a los visitantes.
El proyecto de cooperación entre Valonia-Bruselas Internacional y la Oficina del Historiador de la Ciudad comenzó en el año 2006 y tiene entre sus objetivos promover la creación y desarrollo de la historieta en Cuba.

Ya para los años ochenta del pasado siglo, la historieta, un género que combina artes plásticas y literatura, había alcanzado gran vigor en Cuba. Se publicaba en las revistas infantiles y juveniles y hasta tuvo publicaciones exclusivas del género, como la recordada revista Cómicos, que además de los autores cubanos contaba con la colaboración de importantes historietistas extranjeros, como el español Carlos Jiménez.

 havana-live

Un Voltus V de cartón, a la entrada de Vitrina de Valonia, en La Habana. (MMP)

La llegada del llamado “período especial” arrasó con la publicación de la historieta en Cuba, aunque nunca con su creación. “Promovemos la historieta por diversos medios”, explica una de las especialistas de Vitrina de Valonia.
“Tenemos cursos para niños, encuentros, exposiciones. Varios historietistas belgas han venido a impartir talleres. También publicamos algunos libros, pero no los podemos comercializar. Ahora mismo contamos con la única biblioteca especializada en el género del país”.

En estos libros salta a la vista que el interés por la historieta se ha mantenido en sus más jóvenes cultivadores en Cuba. Sin embargo, las instituciones oficiales no parecen muy interesadas en rescatar el fenómeno.
“Hay proyectos presentados en el Instituto Cubano del libro”, asegura la especialista, “pero no han fructificado. Parece que no hay presupuesto ni la calidad de impresión que se requiere”, dice. Sugiere también que los belgas podrían ayudar a montar una imprenta especializada, pero esa posibilidad se diluye si las instituciones que controlan el mercado editorial cubano no la toman en serio.

Mientras tanto, Vitrina de Valonia sigue trabajando. Este año han sido incluidos en el programa “Rutas y Andares” de la Oficina del Historiador, con un recorrido por las locaciones incluidas en el libro de historietas Soñar La Habana, producido por el proyecto y que culminará con el sorteo de seis ejemplares de la obra.

Para agosto, han convocado al II Festival Cubano Otaku, que incluye concursos de dibujo, historieta, vídeo, fotos, cosplay y encuentros de conocimientos.
Dentro de las particularidades de este festival se encuentra su bienvenida interactividad con el público, quien puede participar en la selección de las películas que serán proyectadas, exponer manualidades, presentar un proyecto de conferencia sobre el tema, o exponer su colección personal de objetos relacionados con el universo del manga y el anime.

“Ya era hora de que alguna institución se interesara por el tema”, se alegra Alfredo, un otaku (aficionado al manga, el anime y el cosplay) de casi 40 años. “En mi época éramos cuatro gatos, pero ahora todos los niños y los adolescentes son fans del anime. Todos son otakus. Y es mejor que ejerciten su imaginación y se disfracen de sus personajes favoritos y no que anden por ahí aprendiendo cosas que no les toca aprender”, opina.

“Además, esas actividades te sacan de la rutina, porque para pasar un buen rato en esta ciudad tienes que conformarte con más de lo mismo, casi no hay originalidad”.

http://www.diariodecuba.com/cultura/1438016975_15970.html