Cuando La Habana se desnudaba para Blez Marcé

nueva_carpeta_1LA HABANA,6 dec. (CiberCuba) Este 5 de diciembre se conmemoró el aniversario 130 del natalicio de uno de los grandes retratistas de todos los tiempos, el cubano Joaquín Blez Marcé, prestigioso fotógrafo que plasmó para lahistoria el rostro de la sociedad republicana y burguesa de Cuba durante los años 30, 40 y 50.

Autocatalogado como el “fotógrafo del mundo elegante”, Blez Marcé retrató a las más importantes personalidades que emergieron a partir de la tercera década del siglo XX, en diferentes épocas: a la estrella del vodevil Tina de Jarque, la vedette Rosita Fornés, el magnate del ron cubano Facundo Bacardí y presidentes de la República como Alfredo Zayas, Gerardo Machado y Carlos Prío Socarrás, entre otros.

Joaquín, que abrió su primer estudio con tan solo 20 años de edad, tuvo la mejor formación a la que se podía aspirar en ese momento. Respaldado por estudios en Berlín, Milán y Hollywood, su obra fue expuesta en las mejores galerías del mundo y obtuvo numerosos reconocimientos. Fue hasta 1968, año en que su estudio fue intervenido por el gobierno revolucionario, que se mantuvo trabajando.

Enfocada en el retrato de estudio, las piezas de Blez Marcé son un testimonio documental imprescindible sobre la evolución del retrato en la alta sociedad cubana. La misma, fue publicada en las más sonadas las revistas de la época: El Hogar y Social, así como en las crónicas sociales del Diario de la Marina y en la publicaciones Carteles, Capitolio, Social y Graphos.

Blez Marcé fue, además y sobre todo, el pionero del desnudo fotográfico en Cuba, pero a tono con el cambio de gobierno en 1959, se catalogó su obra de pornográfica, un reflejo de la mujer que no se correspondía con los nuevos cánones femeninos de la etapa revolucionaria.

Murió en 1974, a pocos años de que cerraran su estudio en La Habana, pasando a la historia como todo un paradigma de los retratos en estudio y particularmente los desnudos femeninos. Si bien Blez Marcé se limitó a una estética complaciente de la época, logró un estilo muy propio en el tratamiento de la desnudez, lo cual lo ha estampado en la historia de la fotografía cubana, como un referente clásico.