Cuando hay frío, ¿con qué se tapan los cubanos?

LA HABANA, 15 ene. (DDC) En los primeros días de este enero, la naturaleza le ha regalado a los habaneros un frente frío. Luego de un año entero de veranoininterrumpido, algunos agradecen el bajón de temperatura, otros se quejan, sobre todo por las noches, cuando las temperaturas son más bajas.

Las colchas o frazadas y los edredones no son artículos que se encuentren a menudo en las tiendas cubanas. Cuando aparecen, los precios son altos para la mayoría de la población.

“Yo vi edredones una vez en esa tienda de Obispo que vende ropa de cama cara”, asegura Leydi. “No me acuerdo del precio, porque cuando un precio me parece impagable me olvido de él. La verdad, no sé quién va a pagar tanto por una cosa que usas una o dos veces al año en este país”.

Marlon tuvo la suerte de poder comprar unas frazadas de felpa en las tiendas de industrias locales de San Miguel del Padrón hace algunos años.

“La única vez que he visto frazadas en moneda nacional fue cuando yo las compré”, asegura. “Son de tamaño personal, pero resuelven. Costaban más de 100 pesos”.

Juan Carlos tiene la suerte de poder taparse con colchas de felpa y edredones comprados por su madre, una médico que cumple misión. “Mi mamá se preocupa bastante por la ropa de cama. Creo que fue lo primero que compró cuando salió de misión”.

Pero no todo el mundo cuenta con esa posibilidad. En la casa de Yunet no tienen ni una sola frazada. “¿De dónde la voy a sacar?”, pregunta ella. “Aquí lo que hemos hecho estos días es dormir ‘de completo uniforme’. Nos ponemos pantalones, varios pulóveres y hasta dos pares de medias juntos. A la niña le pongo hasta guantes para dormir”.

Los trabajadores del turismo “resuelven” colchas para su familia en sus centros de trabajo.

“Las de mi casa las trajo mi esposo del hotel”, dice Yuliet. “Si no fuera por eso, no tendríamos ninguna”.

Las mantas que se usan en los aviones también sirven en La Habana. Las de Mónica, aunque tienen ya algunos años, siguen siendo útiles. “Tengo varias de cuando mi familia viajaba a Europa con frecuencia”, dice. “Son todas de cuadritos y tienen el logo de Iberia”.

No pocas familias conservan colchas del campo socialista que aún son el principal abrigo en las noches frías.

“Yo tengo la misma colcha desde que era niña”, comenta Iris. “Creo que es de Alemania, de la que era socialista, no de la de ahora”.

No solo las frazadas, también los abrigos de la era socialista siguen salvando del frío a los cubanos.

Denis tiene colchas en su casa pero cuando el frío aprieta de verdad las complementa con un abrigo. “No paso frío ninguno. Saco el abrigo que trajo mi tío de la Unión Soviética y me lo pongo para dormir. Es de esos que tiene pelo por dentro y no hay frío que se le resista. Si no fuera de antes de nuestra era, me lo pondría hasta para salir a la calle”.