Audifonomanía

LA HABANA, 13 ene. Por: Isely Ravelo Rojas  En las calles, jóvenes y adultos parecen hechizados por los oídos. Una suerte de melomanía colectiva hace suponer que los audífonos, de cualquier tamaño, color o forma, constituye accesorios imprescindibles de las personas al salir de sus casas.

No son pocos a quienes he visto regresar a buscarlos al domicilio, cuando ya estaban en la parada de la guagua porque pasar toda una jornada sin escuchar música, les es casi imposible.

Recuerdo que antes era más sencillo encontrar el lugar exacto de una dirección o preguntar la hora a un desconocido. Hoy, necesitas, primero hallar a alguien sin estos dispositivos; lo de la dirección u hora, vendrán después. Lo frecuente del fenómeno audifonomanía, (por ponerle un nombre y excusándose de esta licencia lingüística) es que invoca una interrogante y varias preocupaciones.

La pregunta sería ¿Cuán atenta está una persona usando estos aparatos, teniendo en cuenta que la mayor cantidad de información, según los especialistas, llega al ser humano mediante el sentido auditivo? Aunque el uso de auriculares es aparentemente inofensivo, como advierte el refrán las apariencias engañan.

Escuchar música con audífonos si bien puede disminuir los niveles de ansiedad propios de la rutina al viajar hacia el trabajo o escuela, los perjuicios van del plano individual al social. El volumen de salida excesivo de los auriculares (que oscila entre 75 y 136 decibelios) a mediano y largo plazo, afectan la salud auditiva. Del mismo modo, al estar distraídos por la vía, existe mayor el riesgo de sufrir accidentes de tránsito. Al respecto, las estadísticas muestran que se produjeron 56 605 accidentes de tránsito en los últimos cinco años en Cuba.

El informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el Día Internacional de la Ontología (cuidados auditivos) aconseja no utilizar auriculares por más de una hora diaria y a un volumen bajo. Pienso entonces en las personas a quienes esta hora se les dilata, multiplica y pierden la cuenta del tiempo que llevan con audífonos en los oídos. Esas mismas que hoy sufren audifonomanía serán, lamentablemente, los posibles sordos de mañana, los seres de cuatro sentidos.  

No es intención oponerme al disfrute musical o radial, lo preocupante está en cruzar calles y caminar por las aceras convertidos en seres absortos de la realidad circundante. Solo esbozo aquí algunas ideas como punto de partida para que, haciendo mía la popular frase del periodista Reynaldo Taladrid, saque usted, sus propias conclusiones.