‘Asesinos, paredón’ grita la multitud a los acusados de violar y matar a una joven en Cienfuegos

LA HABANA, 9 ago. Cientos de personas esperaban este miércoles en la tarde la conclusión del juicio a tres hombres acusados de violar y asesinar a la joven Leidy Pacheco Mur, de 18 años, en la ciudad de Cienfuegos.

“Asesinos, asesinos” gritaba la multitud a los camiones del Ministerio del Interior en que fueron trasladados los acusados en medio de un inusual despliegue policial. Otros gritaban “paredón, fusilamiento”.

Desde horas tempranas en la mañana la Policía cortó los accesos al Tribunal Provincial, donde se desarrolló el proceso, para evitar protestas y represalias. Varios jubilados de las fuerzas del orden fueron convocados para “apoyar” a los oficiales del Ministerio del Interior y las brigadas antimotines presentes en el área.

Algunos residentes que se identificaron como familiares de la víctima se enfrentaron a los guardias que hacían un cordón para impedir el paso de los manifestantes. “No hay justicia en este país, no hay justicia”, gritaba una mujer que protestaba porque supuestamente la fiscalía no pidió la pena de muerte como ella quería.

Los tres hombres, cuyos nombres no han trascendido, han sido acusados de otras violaciones ocurridas en Cienfuegos. La vista oral no fue pública por la gran cantidad de pruebas presentadas y los 45 testigos que han sido convocados, según fuentes oficiales.

Una vez concluya el proceso y quede listo para sentencia, los jueces dispondrán de seis días para pronunciarse. Los imputados podrán apelar ante el Tribunal Supremo Popular.

 ‘Asesinos, paredón’ grita la multitud a los acusados de violar y matar a una joven en Cienfuegos

Camiones repletos de policías antimotines permanecen apostados en las inmediaciones del tribunal. 14ymedio

“Ayer había mucha gente esperando el resultado del juicio. Pensábamos que darían más información, pero la prensa casi no dijo nada de lo que ocurrió en la sala”, dice Elisa, una ama de casa que vive en la Calzada de Dolores, una avenida cercana al Tribunal Provincial.

“Deberían darles paredón. Eso es lo que la gente está pidiendo y lo que se merecen. Esa muchacha no se metía con nadie. Tienen que poner mano dura porque si no estos crímenes van a continuar”, agrega. 

Para Yonierky Gómez, un estudiante de Medicina, la violencia ha crecido en los últimos años en Cienfuegos. “Antes tú podías ir a las fiestas y salir por la noche sin miedo a que te pasara algo, pero a cada rato hay noticias de puñaladas, robos y violaciones.

 ‘Asesinos, paredón’ grita la multitud a los acusados de violar y matar a una joven en Cienfuegos

Las autoridades han impedido la entrada de dispositivos de grabación y evacuaron al personal no indispensable del tribunal. 14ymedio

Pero en la prensa de aquí no salen, claro”, lamenta el joven. El 26 de septiembre del año pasado, Leidy Maura Pacheco fue a la Empresa estatal de Comercio de Cienfuegos porque estaba interesada en pasar un curso que la habilitaba para trabajar allí.

Después de visitar a unas amistades en el barrio de Reina, almorzó con su esposo y tomó la guagua (autobús) número 3 hacia Junco Sur. Subió a una camioneta que la dejó cerca de su casa en Junco Viejo, llamó a su esposo a las 2:56 pm, cuando estaba a una cuadra de su hogar, pero nunca llegó.

Tres hombres le taparon la boca, la llevaron hacia el Plan Mango, una arboleda que está a las afueras de Cienfuegos, la violaron y después la asesinaron y la enterraron a la orilla de una pequeña represa, según el testimonio de su padre, Pedro Valentín Pacheco Alonso.

Los tres presuntos asesinos vivían en la misma comunidad que la víctima. Al día siguiente la familia notificó a las autoridades la desaparición de la joven, que tenía una bebé de 10 meses.

En la búsqueda de la joven, que duró seis días, participaron familiares, vecinos y hasta uno de los presuntos violadores.

La muerte de Leidy Pacheco conmovió a Cienfuegos, una ciudad que en apenas un año ha sido escenario de varios homicidios. El 14 de febrero fue asesinado con un arma blanca Luis Santacruz Labrada, y en mayo un doble feminicidio conmocionó a esa ciudad, que tenía en la seguridad uno de sus principales atractivos.

El Código Penal cubano, en su Artículo 263, sanciona con privación de libertad de 15 a 30 años o muerte, al que mate a otro “al obrar por impulsos sádicos o de brutal perversidad”. El anteproyecto de la reforma constitucional, que se discute en estos momentos en el país, no aclara si se mantendrá la pena capital como máxima sentencia.

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