“Alemania puede ser muy útil para el futuro de Cuba”

“Alemania puede ser muy útil para el futuro de Cuba”LA HABANA, 2 marzo  Alemania no es solo la locomotora económica de Europa. También es un actor de gran influencia política en el bloque comunitario y en el contexto global.

Sus vínculos con Cuba han pasado por diferentes etapas y, aunque han crecido en los últimos años, su embajador en La Habana, Thomas Karl Neisinger, reconoce que “queda mucho por hacer”.

En momentos en que Cuba y la Unión Europea (UE) viven una nueva etapa en sus relaciones, tras la firma de un acuerdo bilateral y la visita a la Isla de Federica Mogherini y otras figuras del gobierno europeo, Alemania aspira a fortalecer sus lazos con la Isla, tanto como parte del bloque regional como de manera independiente.

¿En qué punto se encuentran las relaciones entre Cuba y Alemania?

Hace unos años las relaciones de Cuba con Europa no estaban en su mejor punto y Alemania estaba interesada en cambiar esa situación. Un momento importante para lograrlo fue la visita a La Habana del entonces Ministro de Exteriores –ahora Presidente Federal– Frank-Walter Steinmeier, en julio de 2015.

Entonces se firmó un documento de cooperación a un nivel moderado, pero importante como muestra de buena voluntad. Desde la reanudación de los vínculos diplomáticos bilaterales en 1974, hemos tenido relaciones, con algún altibajo político, pero siempre funcionales desde el punto de vista cultural, económico y de la cooperación en general. Sin dudas la visita de Steinmeier fue un punto especial entre los dos países.

A partir de entonces el interés de empresas alemanas, de artistas alemanes, de todos los sectores de la sociedad alemana por acercarse a Cuba, por colaborar con Cuba, se ha duplicado, triplicado, cuadruplicado.

Tuvimos una ola de visitas en los últimos años como resultado de ese interés, y esto significó, por ejemplo, un aumento en las cifras del turismo alemán: en el año 2014 hubo unos 140,000, que ya era un número bastante alto, y en 2016 ya eran casi 250,000, es decir un aumento de un 70 por ciento.

De 2017 no tenemos aún las cifras, pero ese año se le dedicó a Alemania la Feria Internacional de Turismo, en Holguín, lo cual es ilustrativo. Esperamos que las relaciones sigan avanzando, tanto a nivel bilateral que como parte de la UE.

¿En qué áreas se trabaja en la cooperación bilateral?

Ya desde 2015 y luego en 2016, con la visita a Cuba del ministro de Economía, Sigmar Gabriel, Alemania confirmó el interés de acompañar a Cuba en todo el proceso de reformas, sobre todo las económicas, aunque estas también tienen su repercusión política y social.

Tenemos la voluntad y la disponibilidad para hacerlo, tanto en la esfera estatal como en la privada. Desde hace algún tiempo venimos trabajando en áreas como la energía, la agricultura y la protección medioambiental, y creemos que en Alemania existe una experiencia que puede ser muy útil para el futuro de Cuba.

Hace ya dos años llevamos adelante un proceso de intercambios de experiencias, de opiniones, entre el Ministerio de Finanzas y Precios y nuestro Ministerio de Hacienda, en temas económicos y monetarios.

Creo que es una colaboración muy fructífera entre expertos, en la que no se habla de política sino de cómo adaptar el sistema económico y el de las dos monedas. Tuvimos nuestras propias experiencias durante el proceso de la unificación alemana, que pueden resultar de interés para Cuba.

En sentido general, el interés de la industria alemana por Cuba ha sido tremendo, aunque no cabe duda de que queda mucho por hacer desde ambas partes. Teniendo en cuenta que la participación cubana en las exportaciones alemanas está en 0,1 por ciento, hay margen para trabajar mucho más. Y no solamente en cuanto a las exportaciones alemanas, las inversiones y la cooperación, sino también las posibles exportaciones cubanas a Alemania.

¿Qué podría hacerse para avanzar más en esta dirección?

Espero que puedan existir más negocios conjuntos, vistos también como una ayuda al desarrollo, y que pueda haber una mayor cooperación. Todavía no tenemos un acuerdo marco de cooperación, del que presentamos una propuesta hace más de dos años.

En abril va a haber otras charlas y negociaciones en Berlín y esperamos se concrete el acuerdo para facilitar la cooperación e incrementar las relaciones.
No todas las empresas alemanas comprenden por igual el sistema económico cubano y sus mecanismos, las especificidades de Cuba como mercado, porque nuestros sistemas son diferentes.

Por otro lado, nos parece que por la parte cubana debe trabajarse para superar las trabas existentes y promover la inversión que Cuba necesita como país de pocos recursos, para avanzar económicamente y también socialmente. No es posible que un proyecto de inversión de una empresa alemana interesada en estar en Cuba se tarde tres años, ya listo, y aún no haya una decisión.

En un mundo como el actual esperar tanto para comenzar el proceso, que además debería ser largo también, no es estimulante ni económicamente rentable.

¿Y más allá del plano económico?

Durante su visita a Cuba el presidente Obama dijo las palabras correctas sobre el camino que debería tomar Cuba: esto es una decisión soberana de los cubanos. Alemania cuenta con un sistema sociopolítico diferente al de Cuba, con el que la mayoría de los alemanes se identifican. Es un modelo que nos gusta promover, pero sin interferir en otros países. Ningún modelo se puede trasladar mecánicamente.

Creo que no se pueden subestimar los logros de la Revolución Cubana. Las transformaciones que se llevan adelante en Cuba forman parte de un proceso muy difícil de adaptación a las realidades actuales, en el que deben mantenerse esos logros sociales que son ejemplo para muchos países de la región.

Pero también nos parece que podría existir una mayor participación democrática en un futuro. Ese es nuestro punto de vista, pero al final este es un proceso cubano, realizado por los cubanos, y así debería seguir siendo.

¿Cómo valora Alemania el retroceso en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos?

Vimos con buenos ojos la apertura llevada a cabo por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama en diciembre de 2014. Nos parecía el paso necesario, correcto, para terminar los tiempos de la Guerra Fría.

Ahora estamos observando muy de cerca la política hacia Cuba del gobierno del presidente Donald Trump. Pero nuestras consideraciones sobre este y otros temas preferimos decírselas directamente a los representantes del gobierno estadounidense, como países aliados y amigos que somos.

Nos parece necesario. Ha sido un largo proceso de toma de decisiones en la UE, y también en Alemania, para definir qué incluir en el acuerdo bilateral, cuál sería la posición del bloque sobre los distintos temas. Intercambiamos con esa intención con los demás países europeos. Como director de asuntos latinoamericanos en la cancillería alemana estuve bien cerca de este proceso.

Nos interesaba, por ejemplo, que no faltaran ciertos temas como el de los derechos humanos, la participación, además de la cooperación, lógicamente. Finalmente dimos luz verde al proyecto por nuestra parte y se logró una propuesta conjunta en 2014 para comenzar las negociaciones.

Alemania fue uno de los países que más rápido terminó su procesos internos de ratificación, y nos gustaría que el acuerdo de la UE con Cuba sea el inicio de un proceso de diálogo continuo sobre temas de interés para ambas partes.

Esperamos que en la primera cumbre bilateral, la cual tendrá lugar pronto, salga ya una imagen más concreta de lo que se quiere y se puede hacer en materia bilateral, no solo desde el punto de vista económico sino también en temas como el de los derechos humanos; que cada parte explique sus consideraciones, sus puntos de vista, y podamos hablar y entendernos con franqueza, partiendo de nuestras coincidencias y también nuestras diferencias y respetándose el uno al otro. Creo que ese es el único camino que existe para una relación efectiva.
Tomado de (Oncuba)