‘Airbnb me debe $2,000’, dice arrendadora cubana

‘Airbnb me debe $2,000’, dice arrendadora cubanaLA HABANA, 11 abr. Los cubanos que alquilan casas vieron los cielos abiertos cuando Airbnb, una compañía estadounidense que conecta a huéspedes con dueños de casas interesados en rentar, les ofreció formar parte de suplataforma digital.

Todo “funcionó como un reloj”, dice una anfitriona cubana, “hasta que dejaron de pagarme hace dos meses”. Ahora Airbnb le debe $2,000 y la compañía no le da ninguna respuesta.

María Rodríguez, vocera de Airbnb dijo al Nuevo Herald que la compañía estaba al tanto de demoras en los pagos y trabajando para encontrar una solución. “El equipo está trabajando intensamente. Los anfitriones cubanos son de los más apasionados y generar ingresos significativos que beneficien directamente al pueblo cubano está en el centro de lo que creemos”, dijo.

Airbnb fue la primera gran empresa en entrar en Cuba con bombos y platillos tras el deshielo iniciado por el entonces presidente Barack Obama en diciembre del 2014.

Brian Chesky, director ejecutivo y fundador de Airbnb, viajó en la delegación que Obama llevó a La Habana en marzo del 2016. Ya para ese entonces la compañía — que comenzó a operar en Cuba en abril del 2015 — contaba con 4,000 casas en la isla, en las que se hospedaban del 10 al 20 por ciento de todos los viajeros cubanoamericanos, según comentó durante una conferencia de prensa organizada por la Casa Blanca en La Habana.

“Cuba es el país de más rápido crecimiento en Airbnb en la historia de nuestra plataforma”, dijo.

Entonces, ¿qué salió mal?

El problema tiene que ver con el mecanismo de pago que utiliza la compañía para enviar el dinero a sus usuarios cubanos. El embargo prohíbe la mayor parte de las transacciones bancarias entre Estados Unidos y Cuba.

Solo un par de bancos, Stonegate Bank de Florida y el Banco Popular de Puerto Rico, han emitido tarjetas de crédito Mastercard que pueden ser usadas en la isla pero no por los cubanos. Airbnb optó por utilizar una compañía de envío de remesas con sede en Miami, VaCuba, para hacer llegar los pagos, que son convertidos a CUC — la moneda fuerte en Cuba — y entregados personalmente en la isla a los arrendadores.

TODO EMPEZÓ BIEN PERO HACE COMO DOS MESES NOS DEJARON DE PAGAR… ME DEBEN $2,000.SPAN Marta, anfitriona cubana

“Todo empezó bien pero hace como dos meses nos dejaron de pagar. Antes se iba la persona [que alquilaba] y en tres o cinco días venía una persona con el dinero. Me deben $2,000”, comentó Marta, una anfitriona que maneja el alquiler de varias casas de su familia en el barrio de Miramar y que pidió ser identificada solo por su nombre. Si la situación no se resuelve, dice que se verá obligada a cerrar su negocio de alquiler, “lo que significa que nos vamos a afectar nosotros y los cubanoamericanos, que son nuestros principales clientes.”

Marta tiene una buena opinión de la plataforma que ofrece Airbnb y las ventajas de su uso para su negocio. “Es una maravilla. Si antes recibíamos tres clientes ahora estamos ocupados los 30 días del mes”. Sin embargo, su frustración ha ido en aumento ante la falta de respuesta de la compañía.

“Tratas de entrar a su página [desde Cuba] y no puedes hablar con un responsable que te diga que tu dinero está seguro. Airbnb no da la cara”, dijo vía telefónica desde La Habana.

El Nuevo Herald contactó a la oficina principal de VaCuba, en la Pequeña Habana. Un empleado de atención al cliente dijo que la única persona que podía “contestar preguntas a la prensa se encontraba fuera del país”.

Rodríguez dijo que el rápido crecimiento de la plataforma en Cuba ha provocado que la compañía “reevalúe el sistema de pago”.

Pero el caso de Marta no es el único. En la sección “Comunidad” de la página de Airbnb, una docena de anfitriones cubanos publicaron desde inicios de este año quejas similares.

Una anfitriona identificada como Xiomara dice que VaCuba le debe todo el dinero correspondiente al mes de marzo.

YA SON TRES PAGOS RETRASADOS Y TEMO QUE SIGA PASANDO CON RESERVAS YA CONFIRMADAS.SPAN

Orlando, arrendatario en Holguín

“Ya son tres pagos retrasados y temo que siga pasando con reservas ya confirmadas”, escribió Orlando, un arrendatario en Holguín, mientras Gabriel señaló “VaCuba a la fecha no ha efectuado el pago que corresponde (entre los 2 apartamentos que yo y mi familia posee en La Habana) a un total de 14 reservaciones”.

“No se cuánto tiempo espera Airbnb en tomar cartas en el asunto”, agregó.

El problema no es nuevo, escriben Ileana y Rolando, un matrimonio que renta habitaciones en Varadero y que están catalogados como “superanfitriones” en la plataforma de Airbnb, por la calidad de su servicio. Ellos dicen haber sufrido “una seria demora al recibir los pagos a través de la agencia VaCuba” a inicios del año pasado y una situación similar actualmente. “Ya tenemos atraso en las fechas estimadas por Airbnb; no se reciben los pagos, y se han acumulado hasta este momento 3 remesas más”.

Según los estimados de la compañía, un anfitrión que renta una habitación en La Habana, puede ganar hasta $227 a la semana como promedio, casi diez veces el salario medio mensual de un trabajador estatal, aunque también debe cuotas mensuales de impuestos — independientemente de si logró alquilar o no su vivienda durante ese período — y el costo de su licencia como arrendatario privado.

Un arrendatario que haya ingresado más de $2,000 en el año, por ejemplo, debe pagar el 50% del exceso en impuestos — según el economista Carmelo Mesa-Lago, la carga tributaria en Cuba fue del 37% del ingreso, el doble de la latinoamericana, lo que “induce a evasión” y “subdeclaración de ingresos”, escribió en su último libro Voces del cambio.

Un forista en la página de Airbnb compartió un supuesto correo enviado por VaCuba, en el que la compañía lo insta a obtener una tarjeta de débito AIS emitida por Financiera Cimex S.A (FINCIMEX), disponible a los ciudadanos cubanos, a la que VaCuba podría enviar los pagos.

Sin embargo, no queda claro si esta transacción sería legal pues FINCIMEX forma parte del Grupo de Administración Empresarial S.A. controlado por los militares. Y el Estado tendría constancia de cuánto dinero realmente ha pagado Airbnb a cada uno de los usuarios que usan su plataforma.

“Eso no fue lo que acordamos y no me interesa recibir el dinero a través de una oficina del Estado. Para mí es un problema que Airbnb debe resolver”, dijo enfáticamente Marta. “Que nos liquiden los que nos deben”.