Afamado arquitecto canadiense para ayudar en labores de restauración

havaa-live-gehryLA HABANA, 1 Dic (RHC-Granma) “Quiero venir, y si me lo permiten, ayudar”, expresó el canadiense Frank Gehry, uno de los más reconocidos arquitectos a escala planetaria, durante un encuentro en la sede de la Uneac con escritores, artistas, colegas y estudiantes de su es­pecialidad.

Apenas unas horas después de desembarcar literalmente en La Ha­bana —viajó en un velero diseñado por él— y apreciar la ingente labor transformadora que tiene lu­gar en el centro histórico de la capital, Gehry manifestó la disposición de ofrecer su experiencia a los cubanos, refiere el diario Granma.

Al darle la bienvenida a la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Uneac, su presidente, el poeta Miguel Barnet, subrayó el privilegio de intercambiar ideas con un artista —la ar­quitectura es también arte”, acotó— que ha diseñado obras maestras como el Museo Gugge­nheim de Bilbao, la Casa Danzante de Praga, la Univer­sidad de Mines­sota, el Pabellón Jay Pritzker de Chi­cago y el Museo de la Biodiversidad de Panamá.

Lou-Ruvo-Center-for-Brain-Health-by-Frank-Gehry

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El historiador Eusebio Leal, su anfitrión, lo calificó como “un realizador de sueños” y dijo que Gehry “ha­bía querido contemplar la ciudad desde el mar, desde esa espléndida embarcación cuyo velamen lleva la huella de varios de los más importantes pintores norteamericanos”.

“Ustedes saben que Cuba está en el centro de atención de mucha gente —comentó— y en un futuro inmediato atraerá a muchos inversionistas, particularmente en el sector turístico, pero estoy seguro de que ustedes sabrán ser cuidadosos con los proyectos”.

Al hacer esta observación, Gehry pensó en ciertas realidades derivadas de una hegemonía globalizadora que pretende uniformarlo todo.

“He visto —explicó— un tipo de edi­ficio que se replica en Sudcorea y Filadelfia, en Seattle y París, en Nue­va York y Arabia Saudita, y lo que les falta es humanidad. No tienen ros­tros ni almas”.

“Una construcción —precisó— pue­de tener sentimientos. Cuando vemos o utilizamos esos edificios res­pondemos a tales sentimientos y nuestro espíritu se anima; nos ayudan a ser mejores personas”.

Admitió que esta filosofía a ve­ces resulta difícil compartirla con los inversionistas, pero que en sus discusiones con algunos de ellos ha probado que por un mismo monto financiero, e incluso con menos, se puede realizar algo hermoso y funcional.

Acerca de Cuba confesó que no solo le fascina su arquitectura histórica, sino también la música: “Estu­ve aquí 15 años atrás para escuchar y conversar con los artistas de Bue­navista Social Club”.

Entre los reconocimientos merecidos por Frank Gehry (Toronto, 1929) figuran los premios Imperial, en Ja­pón; el Príncipe de Asturias, en Es­paña; y el Friedrick Kiesler, en Austria.

El encuentro se completó con la proyección del documental Apun­tes de Frank Gehry, realizado por el célebre cineasta norteamericano Sydney Pollack.