Promueven en Cuba cosecha de café orgánico

Promueven en Cuba cosecha de café orgánicoLA HABANA,19 oct Un buen número de campesinos se dedican hoy en día a la siembra y cosecha de café orgánico en las montañas de la Cordillera de Guamuhaya en la central provincia cubana de Cienfuegos, a 250 kilómetros al sureste de La Habana.

El precio del café, que en el mercado internacional resulta muy atractivo para la exportación en una economía necesitada de obtener divisas, también es un incentivo para quienes cosechan y venden su producción a una empresa estatal que procesa el grano.

Esa empresa paga entre 130 y 161 pesos (igual al dólar según el cambio oficial) por cada 13 kilos del grano que se siembra en la zona, que mayoritariamente es de las variedades Arábiga, cultivada en las partes altas de la montaña, o Robusta, plantada en áreas más bajas.

“Me gusta ver como cada día el aumento del precio nos da ganancias, nos da dinero, y además sirve para el desarrollo de nuestro país”, dice a Xinhua con cierta timidez el campesino Omar Rodríguez.

El entrevistado preside una cooperativa conformada por 38 socios en la zona montañosa del Escambray, como también se conoce al macizo de Guamuhaya.

Omar, de casi 70 años y con ojos intensamente azules, detalla que todos los socios se dedican al cultivo de la planta, incluidos los 19 recién sumados después de obtener tierras en usufructo, al aprovechar el proceso en marcha de reformas económicas en la isla.

Lo más singular es que toda la producción cafetalera de la cooperativa se realiza con métodos orgánicos, sin usar químicos durante la siembra, con un rendimiento de 103 kilogramos por hectárea de la variedad Robusta y 122 de la Arábiga.

Con esos niveles de rendimiento, la cooperativa logra unas cuatro toneladas del grano en cada cosecha, que cada año se extiende desde septiembre hasta enero.

El grano llega primero por la Despulpadora de San Blas, donde se pone a secar al sol antes de pasarlo por una planta de tecnología colombiana, que le saca la humedad residual y quita la cáscara externa de manera mecánica, sin afectar la condición orgánica de producción.

El director de la planta es Amable Delgado, un ingeniero agrónomo de 58 años que ha dedicado más de tres décadas de su vida a la cosecha cafetalera.

Delgado, un hombre enjuto y muy activo, es el encargado de recibir la producción de los campesinos con la que procesan unas 1.200 toneladas anuales de café, en un primer paso en el alistamiento del producto para la exportación.

Desde la Despulpadora de San Blas el grano desciende la montaña unos kilómetros hasta llegar a la Planta Procesadora Eladio Machín, en el poblado de Cumanayagua, cabecera del municipio del mismo nombre.

En la planta, que posee una vieja tecnología con equipos que en algunos casos tienen más de 70 años, el grano se clasifica por su calidad, tamaño, peso y color para escoger después de manera manual el correspondiente a la variedad Crystal Mountain, muy demandada en el mercado internacional.

Para que se tenga una idea de la calidad de este grano, obtenido de manera orgánica, basta saber que una tonelada de café se vende entre 3.000 y 4.000 dólares, pero la variedad procesada en Cumanayagua, considerada como café gourmet, llega a alcanzar hasta 11.000 dólares.

Japón adquiere la mayoría de la producción, aunque se venden otras pequeñas cantidades a varios países de la Unión Europea, con altos niveles de aceptación.

La opinión del joven Roniel Sánchez es decisiva en el éxito de la producción, pues es el único catador de la planta, y por tanto quien determina la calidad del producto final antes de ser exportado, tarea de la que se encarga la empresa Cuba Export.

Sánchez, quien anteriormente trabajó como carpintero hasta que comenzó a estudiar para convertirse en catador, tiene que comprobar sabor, olor y color del café para cumplir las estrictas exigencias de calidad de los clientes.

“El café de la zona del Escambray, por tradición, es el mejor del país, debido al clima que existe en la zona y al suelo”, aseguró por su parte el director de la planta, José Montalvo, un negro alto y fornido que en su juventud fue piloto de helicópteros de combate.

Montalvo está convencido de que el café orgánico cubano puede ser una fuente importante de ingresos económicos para la isla, pero sobre todo, que tiene todas las posibilidades para convertirse en el mejor del mundo.

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