2000 hogares disfrutan de servicio gratuito de Internet en casa en prueba piloto

Retired teacher Margarita Marquez, 67, uses the Internet after it was recently installed at her home in old Havana, December 29, 2016.

LA HABANA, 30 dic (Xinhua) — Desde hace unos días el casco histórico de La Habana es una vez más noticia, aunque en esta ocasión no tiene que ver con la llegada de un crucero, la restauración de una obra arquitectónicacolonial o un aumento en el flujo turístico en este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982.

Un suceso tecnológico sin precedentes en la isla caribeña ha tocado a 2.000 familias para iniciar el paulatino desarrollo de llevar Internet a los hogares cubanos.

Se trata de una prueba piloto implementada por la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) que durará hasta finales del mes de febrero para evaluar, sobre un escenario real, las posibilidades de masificar el servicio hasta otros lugares del país.

Desde el pasado 19 de diciembre, según cuentan vecinos, los usuarios de la zona fueron convocados por Etecsa a su oficina territorial para firmar un contrato y participar en la prueba piloto.

Les entregaron de manera gratuita el equipo necesario para una conexión ADSL a Internet.

“Nunca pensé que podría tener en casa ese servicio y que nos hayan dado la oportunidad de tenerlo en esta prueba, es maravilloso”, señaló emocionada a Xinhua Lourdes Savón, una vecina de La Habana Vieja.

Para la ama de casa, quien vive en un antiguo edificio del casco histórico habanero, resulta un “privilegio muy satisfactorio” formar parte de este proyecto, pues pocas personas en la isla pueden disfrutar del servicio de Internet en sus hogares.

Hasta este momento la conexión en los domicilios ha estado priorizada a sectores profesionales de interés para el Estado cubano como son los médicos, científicos, periodistas, intelectuales, artistas y académicos.

“Esta prueba representa una oportunidad muy buena para que el pueblo cubano se acerque a las nuevas tecnologías y tenga la posibilidad de tener Internet desde la comodidad de su casa”, aseguró Savón.

En el ensayo, denominado “Nauta Hogar”, los usuarios disponen de 30 horas gratis al mes para conectarse a la red con velocidades que oscilan entre los 128 Kilobit por segundo (kbps) y 2 Megabyte (MB).

Si los clientes consumen todo este tiempo antes de que finalicen los 30 días, podrán seguir navegando si recargan su cuenta permanente de Nauta, que usualmente los cubanos utilizan para conectarse en los puntos WiFi al costo de 1,50 CUC (equivalente a 1,50 dólares) la hora.

“Tener el servicio nos ofrece un beneficio maravilloso, pues podemos comunicarnos de manera instantánea con nuestros familiares. Hace poco pude hablar con mi hijo que está trabajando en España. Hemos hecho hasta chistes por Internet”, indicó Savón.

Por su parte, Jorge Romero, cirujano de profesión, quien disfrutaba ya el servicio a una red interna especializada en medicina denominada Infomed, aseveró que la prueba piloto en el casco histórico es muy “útil y necesaria” en estos momentos.

“En mi caso me da una opción nueva para la búsqueda de la información médica más amplia que la que tenía. Previamente tenía acceso limitado a Internet y ahora desde mi hogar tengo otra amplitud a las informaciones médicas”, dijo a Xinhua.

Una vez finalizada la prueba piloto en febrero, Etecsa ofrecerá la posibilidad a los usuarios de contratar el servicio y mantenerlo en sus hogares con precios que oscilan entre los 15 CUC (15 dólares) y 115 CUC (115 dólares) al mes, dependiendo de la velocidad de conexión.

Para muchos cubanos este precio quizás es muy elevado debido a que el salario medio en el país es de unos 30 dólares al mes; sin embargo, muchos desean tener acceso a la red para mantenerse informados y comunicados con sus familiares y amigos en el exterior.

“La factibilidad de contratar el servicio una vez que termine la prueba lo estamos evaluando en familia, pues tenemos que ver si podemos costearlo. Se nos dificulta la contratación del servicio pues la entrada económica nuestra es limitada”, apuntó Romero.

No obstante, resaltó el cirujano habanero, los beneficios que aporta valen la pena sobre todo para quienes reciben ayuda de sus familiares en el exterior, que es una buena parte de la población.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información del país (ONEI), Cuba registró casi 4 millones de usuarios de Internet en 2015, lo que significa 348 usuarios conectados por cada 1.000 habitantes.

De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la nación caribeña es uno de los países con las tasas de penetración más bajas de la región (32,4 por ciento en 2016), aunque el gobierno en conjunto con Etecsa trabaja en una estrategia acelerada de ampliación de acceso a Internet.

Como parte de este plan para aumentar la conectividad en la isla, Etecsa a través de un convenio con la empresa china Huawei, inició en julio de 2015 la instalación de zonas WiFi en puntos públicos de navegación que ya suman más de 1.000 en todo el país, con una afluencia de 250.000 usuarios al día.

A estos se suman otros espacios como los Joven Club de Computación, laboratorios en las escuelas y universidades, salas públicas de navegación y bibliotecas que igualmente brindan la posibilidad a todos para acceder a la red.

La conexión de Cuba a Internet hasta 2013 fue por satélite, lo cual significaba altos costos para el Estado, razón que limitó la masificación al carecer el país de la infraestructura necesaria para ampliar el servicio y concentró los esfuerzos en aquellos lugares donde pudiera acudir un mayor número de personas.

Sin embargo, un cable de fibra óptica llamado ALBA-1, en conjunto con Venezuela y Jamaica, comenzó a ofrecer mayores velocidades de conectividad y nuevas posibilidades de desarrollo.

El sector de las telecomunicaciones ha sido una prioridad del reciente acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, y varias compañías estadounidenses han firmado acuerdos de cooperación con Etecsa para proporcionar servicios de roaming a sus usuarios mientras visitan esta nación caribeña.